lunes, 13 de marzo de 2017

La Guerra de Corea, la secuela del juego de la Guerra Fría

Tras el fin de la II Guerra Mundial, la influencia japonesa en la Península coreana fue sustituida por la influencia soviética en el Norte y la influencia estadounidense en el sur, quedando así dividido el país en dos áreas de influencia distantes. Corea se convertía así en víctima de la Guerra Fría. Los coreanos comunistas habían construido una estructura política y militar formidable en Corea del Norte, bajo la égida del mando soviético. Los comunistas expandieron y consolidaron la fortaleza de su partido con la fusión de todos los grupos de izquierda bajo la sombra del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte en agosto de 1946. A partir de 1946, las fuerzas armadas también fueron organizadas y reforzadas. Entre 1946 y 1949, un gran número de jóvenes de Corea del Norte - al menos 10.000 - fueron enviados a la Unión Soviética para un entrenamiento militar.

Para junio de 1950, la fuerza militar norcoreana estaba constituida entre 150.000 y 200.000 soldados, con el apoyo de armamento soviético, se estaba tramando la invasión de la capitalista Corea del Sur y así unificar Corea bajo la ideología comunista.
Los acontecimientos que siguieron a la invasión de los norcoreanos en 1950 demostraron la superioridad de sus fuerzas militares junto a una espléndida estrategia. Ante esto, el  ejército de Corea del Sur fue simplemente barrido; Seúl, capital de Corea del Sur, cayó en tres días. A principios de agosto, las fuerzas de Corea del Sur fueron confinadas en la esquina sureste de la península abarcando una pequeña franja de territorio, parecía que Corea iba a ser unificada y gobernada por los comunistas.
Evolución de la guerra de Corea. Autor: Geotec cartografía

Ante el temor de la pérdida de otro país capitalista en el estratégico continente asiático y el miedo a que se hiciese realidad la denominada teoría del dominó, Estados Unidos se decidió a ayudar militarmente a Corea del Sur, trastocando los planes de Corea del Norte. El gobierno de Estados Unidos pidió al Consejo de Seguridad de la ONU  intervenir. Así pues, Douglas MacArthur, el héroe de Japón, fue nombrado general al mando de las fuerzas de las Naciones Unidas en Corea, lanzando su ataque en Inchón el 15 de septiembre, cambiando así el curso de la guerra a favor de Corea del Sur. En pocas semanas el avance de Estados Unidos en territorio coreano era imparable, la mayor parte de Corea del Norte fue tomada por Estados Unidos junto al ejército de Corea del Sur antes de que los"voluntarios" chinos intervinieran en octubre, permitiendo a Corea del Norte restaurar el su autoridad sobre el territorio que mantenía antes de la guerra. La guerra duró hasta el 27 de julio de 1953, cuando se firmó un acuerdo de alto el fuego en P'anmunjom. Para entonces,en  la guerra se habían involucrado China y la Unión Soviética  en apoyo de Corea del Norte. Por la otra parte, en apoyo de Corea del Sur, intervinieron quince naciones miembros de las Naciones Unidas.

Douglas MacArthur en la batalla de Inchon
La guerra dejó secuelas imborrables en la península de Corea y su entorno. Toda la península quedó reducida a escombros; las bajas en ambos bandos fueron enormes. Las posibilidades de unificación pacífica se alejaron, haciendo hasta hoy en día ese proceso un imposible. Un número considerable de surcoreanos que, o bien habían mostrado simpatía  o indiferencia al comunismo antes de la guerra se convirtieron en anticomunistas declarados después. La guerra también intensificó las hostilidades en la carrera armamentista entre Oriente y Occidente acelerándola. Por otra parte, un gran número de tropas voluntarias chinas se mantuvieron en Corea del Norte, hasta octubre de 1958, comenzando China a desempeñar un papel cada vez más importante en los asuntos coreanos. Surgió así una alta tensión entre ambas coreas, convirtiendo a la Península Coreana en un punto caliente en el planeta.

Los Estados Unidos continuaron estableciendo tropas en Corea del Sur, con la oposición de los líderes de Corea del Norte. La guerra también estimuló la recuperación industrial de Japón y de la decisión de Estados Unidos de rearmar Japón.

En definitiva, la Guerra de Corea fue un movimiento más en el tablero del juego internacional de la Guerra Fría. La distancia ideológica entre Estados Unidos y la Unión Soviética se inculcó en la nación coreana creando así una nación dividida en dos coreas con dos sistemas ideológicos y económicos opuestos. Las secuelas de la Guerra de Corea y la no firma de una paz, hacen de la península un foco caliente en el que cualquier momento puede estallar el conflicto en una época en la que supuestamente la Guerra Fría ya ha llegado a su fin.

BIBLIOGRAFÍA:
-DORÉ, Francis. Los regímenes políticos en Asia. Siglo veintiuno. 1997
-PYKE, Francis. Empires at war: A short History of Asia since II World War. I.B. Tauris. 2011.
-ROSSELL, Mauricio. Asia Oriental: Desarrollo y democracia
-SETH, Michael J.A concise history of modern Korea. Rowman &Littlefield. 2010
-SETH, Michael J.A history of Korea: From antiquity to the present. Rowman & Littlefield. 2010

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